Desnudo

Hace unos días envié a las últimas dos personas que quería que leyeran mi crónica, antes que fuera editado totalmente. La famosa crónica de 12 páginas hasta el momento, es el resultado de un taller de crónica autobiográfica con la escritora e historiadora chilena Belén Fernández Llanos, la misma que escribió el #libritotriste , “Ella estuvo entre nosotros” donde relata en cómo vivió el cáncer de su mamá siendo una niña.

El taller duró algo así como 6 meses, cuando iba a durar unas semanas del verano, de hecho la carpeta dice taller de verano. Mentiras y contradicciones, que usualmente tenemos como la vida misma, porque si todo fuera verdad (qué es la verdad, por lo demás) o si todo fuera tan en serio y si uno no tuviera contradicciones profundamente arraigadas, los santos existirían y ni así, fíjate tú.

Mientras la vida se hacía más cuesta arriba que de costumbre, con nuevos aterradores diagnósticos, con un nuevo quebradero de cabeza de como chucha lo voy a hacer ahora, aparecía esta luz de martes al atardecer, donde tenía la obligación de escribir semana a semana, textos, para que fueran despedazados por las y el compañero, agarrarles confianza y cariño de todo lo que desnudábamos semana a semana, volver a agarrarle el vuelito a la pluma, salir del lugar seguro de banalizar lo que uno siente y exponer lo que realmente uno siente o sintió en situaciones límite.

A esta persona, Belén, que conozco de otros mundos como los amigos en común, la bicicleta, el Barrio Yungay, le debo tal vez a qué sostenerme este 2021. Cuando me dijo que podía retomar más adelante, le pedí que no. Creo que lo único que me sostuvo, fue escribir, soltar, urguetear. Empecé terapia, he tratado de ir entendiendo y trabajando en el dolor, el amor, las muertes, los apegos.

La verdad, es que yo no quería escribir de cosas terribles, porque mi vida ya lo es suficiente, pero se me había olvidado que este taller era eso: escribir de la tristeza. Así que poco a poco pasé de un tema a otro, hasta que llegué al borrador final, donde cuento sobre cosas que me hacen ser quien soy y explican un poco lo que me está pasando en estos momentos. Escribir de las cicatrices que a uno le atraviesan y de esa forma en que como uno pudiese construirse y ser resultado de aquello y quererse, así, monstruose. Agradezco cada palabra de cada persona que se dió el tiempo de leer y de comentarme su visión al respecto, en qué parte sintieron qué cosa, qué parte les hizo llorar o recordar situaciones o conversaciones vividas.

Escribir y editar y repensar y dejar macerando textos, no es lo mismo que escribir un post en Instagram o Facebook sobre el tema de moda, impulsada por lo que se siente en el momento. Implica además, un profundo ejercicio de desnudarse, pero en serio y venir a recordar esa típica frase de algún post que escribí alguna vez “abrir las piernas es más fácil que abrir el corazón” y sí.

¿Qué hay después del desnudo?

Estoy en una época rara, la llamaría post mortem o después del desnudo. Hoy conversaba con otros sobrevivientes del Covid y chuta, sobrevivimos, pero ¿y ahora?. Y tal como cuento en la crónica, siempre hay algo distinto post sentirte que te moriste.

Ya no sé si me entretiene tanto hacer lo que hacía como la producción de eventos y sin embargo me pasaría la vida experimentando con formas de imprimir y vendiendo esas cosas y enviando cajitas con regalitos a quienes me compran y recibiendo los comentarios y videítos de vuelta y sintiendo pudor y alegría. O aprendiendo cosas nuevas. Estoy cambiando, porque además estoy soltando muchas cosas, mirando desde distintas perspectivas.

Creo que la pandemia nos hizo preguntarnos cosas (quién no después de casi un año y medio de encierro) y ¿Quién soy cuando no estoy en la calle? ¿Cuando no hay eventos, cuando no hago las pegas que hago siempre? ¿Quién soy cuando no puedo hablar con gente en vivo o tener reuniones? ¿Quién soy cuando el 11 de septiembre viene a gritarme que la muerte, el exilio, la tortura, el horror, también me habitan? ¿Con quién hablo de cosas importantes y con quién me mantengo en lo superficial?

Hay cosas que me caen mal, otras que adoro y no tienen nada que ver lo que sentía, miraba o sentía hace 2 años atrás, cuando iba rumbo a Argentina y mi vida parecía súper distinta a lo que es hoy. De partida hoy, casualidad de casualidades, debería estar viajando hacia allá, sin embargo estoy en mi cama, escribiendo esto, con el terror que produce el desnudo que nada tiene que ver con el vestuario que uno lleve.

Publicado por Mapapo

Me gusta escribir. Todo lo demás es una excusa barata. Puedes leer mis artículos en http://www.mariapazcastillo.com

2 comentarios sobre “Desnudo

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